Un año más, y ya van cuatro, las comunidades educativas de una buena parte de los colegios e institutos de Villarrobledo se han implicado con el proyecto de reforestación urbana «Plantamos vida» que pretende reverdecer su municipio.
El pasado jueves 12 de marzo tenía lugar una nueva plantación de especies autóctonas, entre las que destacan los quejigos, esos robles marcescentes que quizá fueron la causa del nombre de la primigenia villa del Robriediello o Robledillo, nombre que también tiene ahora el paraje urbano que están reforestando. En ella participaron tanto escolares de los diferentes centros educativos como personas voluntarias de la asociación Amigos de la Naturaleza y mayores de la residencia «El Robledillo», además de la colaboración del ayuntamiento y varias empresas de la localidad.
Este año, como novedad, han incorporado un sistema de apadrinamiento para tratar de reducir al mínimo el número de marras o pérdidas que tienen cada año durante los meses estivales, en los que las jóvenes plantas requieren de un aporte extra de agua que no siempre llega. De esta forma, las familias han asumido el cuidado de cada una de ellas para que, con el compromiso de toda la comunidad, este bosque siga creciendo y acogiendo biodiversidad. Y es que no son solo robles los elegidos, ya que también han plantado olmos, pinos piñoneros y arbustos con el objetivo de crear una comunidad vegetal de lo más diversa.
Es una maravilla ver cómo estos proyectos crecen y se mantienen en el tiempo, desde aquel primer germen en la primavera de 2023 hasta hoy, y abordando también la parte pedagógica y formativa para conseguir el mejor resultado en el desarrollo de esta gran acción.
¡Enhorabuena un año más!

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